La experiencia nos dice que los hábitos que se adquieren
durante la juventud persisten toda la vida. De manera especial al
adquirir el habito de obedecer se acostumbra al joven a asimilar la
enseñanza de sus maestros, predisponiéndolo a la propia superación.
Por otra parte el uso de uniformes fomentan el el cadete el
sentimiento de la dignidad personal y del cumplimiento del
deber.